La derrota

La derrota

A Abelardo y Marie-Christine

Tuve una amarga cita en Muros Negros. El Maligno quería mi cabeza, y yo cerrar su boca para siempre. Fui con todas mis armas a su encuentro. Cuando pasaba por las negras calles las gentes del comercio me insultaban. Esperé más de un año, y se reían al verme inmóvil en la plaza inmensa. Diariamente bardajes y banqueros cumplían su papel contra natura y la prensa alentaba todo fraude. Ninguna cruz había en esa plaza donde la corrupción se subastaba por medio de la imagen y el sonido. El torpe imitador jamás venía, y yo era como estatua en la que orinan los perros y defecan las palomas. Malvendí mi armadura y los arreos para pagar las deudas contraídas con los proveedores de cebada y dejar la ciudad abominable. Entonces proclamaron mi derrota y el pacífico triunfo del Falsario. Su sutil ironía fue ensalzada junto a la fortaleza de sus leyes. Medio dormido sobre mi montura cabalgo por un bosque de ahorcados, mientras me alejo de los negros muros. No sé dónde serán las otras citas. Le ruego a Dios que me conceda fuerzas y combatir de frente al enemigo.

A Luis Alberto de Cuenca

Es poder una torre sobre rocas cuyo interior adornan ricas telas e inscripciones de anales y de leyes. Una torre que guarda los despojos de solares y eternas dinastías. Tiene el poder severos escenarios e implacables sirvientes silenciosos. Poder arroja infamia sobre el tibio y no acepta en su guardia a los neutrales. Tiene la torre normas que el profano no comprende y desprecia torpemente. Poder cierra la boca al arbitrista y hace que el cuerdo abrevie su discurso. Es poder una torre sobre un yermo cuyo exterior el tiempo hizo terrible.

De “Europa” 1983

He soñado de nuevo con jinetes pesadamente armados. A lo lejos acampan. Vemos la humareda enorme de sus festines y sus grandes sombras. Sabemos que vendrán tarde o temprano, y ante su carga no valdrán las hachas ni las cobardes hoces, ni la astucia. Sobre nuestras espaldas de vencidos golpearán terribles sus espadas. Quisiera desertar, pero me dicen que sé algo de estrategia y que soy joven. Quisiera estar del lado de los otros.

De “Europa” 1988