Otoño

Otoño

¿De quién es pues, Hijos míos, Esta roja, roja luna?


La brisa del otoño; Se abren las flores escarlatas Que la niña muerta quiso coger.


“No tendré nada más que ver Con este sórdido mundo”, Y el rocío desaparece.


De las blancas gotas de rocío, Aprende el camino Hacia la Tierra Pura.


Visitando las tumbas: El viejo perro Va delante.


¡La gente, ya se sabe! Pero ni siquiera los espantapájaros Están rectos.


Saltamontes, No hagas pedazos Las perlas del brillante rocío.


El anciano perro Parece impresionado por el canto De las lombrices bajo tierra.


Los dondiegos; En los rostros de los hombres Hay defectos.


La débil planta, Al fin, Tiene una vacilante flor.


Una simple hoja de la paulonia Ha caído lentamente, Esta mañana.


Nísperos silvestres, La madre come La parte amarga.


¡Qué grande, qué hermosa, la castaña A la que no pude llegar!


El ciruelo de mi cabaña; No pudo evitarlo, Floreció.