Para el corazón que no duda, las blancas flores del ciruelo.
Las flores han caído: ahora nuestras mentes están tranquilas.
Mientras dormía profundamente, muy fatigado, la primavera tocaba a su fin.
El mendigo tiene el cielo y la tierra como ropa de verano.
Silencio: una hoja se hunde en el agua clara.
La noche es larga; el sonido del agua dice lo que pienso.
Escuchamos los insectos y las voces humanas con distintos oídos.
El año se va: oculto mis canas a mi padre.