Ahora yace tu amigo despierto en la noche templada, tibio de ti todavía, lleno aún de tu aroma, de tu mirada, de tu pelo y de tu beso, ¡oh medianoche, oh luna y estrella, y aire azulado de neblina! Sólo tu rostro veo como pálida flor, y río en silencio y extasiado lloro, sólo estás tú, sólo nosotros, sumergidos en el profundo Todo, en el profundo mar, allí estamos perdidos, allí morimos y para renacer volvemos.