Seducción

Seducción

Tus undosos cabellos, que a tu rostro dan sombra, a la espalda te caen y fulgura radiosa tu pupila brillante, y se ríe tu boca.

Y me embriagan los ecos de tu voz melodiosa, como el vino aromático, que se vierte en las copas: ¡y qué dulce es tu beso y qué fresca es tu boca!

Y al mirar tus mejillas, que son hojas de rosa, mis pupilas contemplan, fascinadas, absortas, los hoyuelos formados al reír de tu boca.

Y si alguno te acusa de tirana imperiosa es un hombre inconstante, cuya fe, cual la onda, si se pierde, no vale, el reír de tu boca.

Y tu beso dulcísimo cual la flor, tiene aroma; el perfume del cáliz con que embriaga la rosa, y las almas seduces al besar de tu boca.

Tus traiciones olvido, ¡es tu faz tan hermosa! cuando dices mirándome: “¡Mis pecados perdona!” y se ríen tus ojos, como ríe tu boca.

Mis amigos te llaman desleal, veleidosa, ¡mas no hay otra tan bella! ¡Toda el alma me roban tus pupilas negrísimas, y el reír de tu boca!

Versión de Luis Castelló