Yo no sé muchas cosas, es verdad. Digo tan sólo lo que he visto. Y he visto: Que la cuna del hombre la mecen con cuentos, que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos, que el llanto del hombre lo taponan con cuentos, que los huesos del hombre los entierran con cuentos, y que el miedo del hombre… ha inventado todos los cuentos. Yo no sé muchas cosas, es verdad, pero me han dormido con todos los cuentos… y sé todos los cuentos.
Somos como un caballo sin memoria, somos como un caballo que no se acuerda ya de la última valla que ha saltado.
Venimos corriendo y corriendo por una larga pista de siglos y de obstáculos, De vez en vez, la muerte… ¡el salto!
y nadie sabe cuántas veces hemos saltado para llegar aquí, ni cuántas saltaremos todavía para llegar a Dios que está sentado al final de la carrera… esperándonos.
Lloramos y corremos, caemos y gritamos, vamos de tumbo en tumbo dando brincos y vueltas entre pañales y sudarios.