Es como el agua en gracias generosas por el frescor humilde de la arena: un albo deshojar de húmedas rosas, líquido florecer que de amor suena.
Sencillamente fluyes, te derramas en amorosa ofrenda por mi orilla. De agua encendida o de fluyentes llamas tocada dejas esta humana arcilla.
Como en la húmeda tierra tengo huellas: sobre mí de tu paso transparente, y brillantes guijarros, como estrellas, iluminados bajo tu corriente.
Mira el agua. Contémplate. En el fondo de mi alma, amor, lo mismo fluyes. Miro el agua. Te miro. Y en el fondo del tiempo, acaso, como el agua huyes.