Dulce luna del mar que alargas la hora de los sueños del amor; plácida perla que el corazón en lágrimas atesora y no quiere llorar por no perderla.
Así el fiel corazón se queda grave, y por eso el amor, áspero o blando, trae un deseo de llorar, tan suave, que sólo amarás bien si amas llorando.