Delectación amorosa

Delectación amorosa

La tarde, con ligera pincelada que iluminó la paz de nuestro asilo, apuntó en su matiz crisoberilo una sutil decoración morada.

Surgió enorme la luna en la enramada; las hojas agravaban su sigilo, y una araña, en la punta de su hilo, tejía sobre el astro, hipnotizada.

Poblose de murciélagos el combo cielo, a manera de chinoso biombo. Tus rodillas exangües sobre el plinto

manifestaban la delicia inerte, y a nuestros pies un río de jacinto corría sin rumor hacia la muerte.