Rosa de otoño

Rosa de otoño

Abandonada al lánguido embeleso que alarga la otoñal melancolía, tiembla la última rosa que por eso es más hermosa cuanto más tardía.

Tiembla… un pétalo cae… y en la leve imperfección que su belleza trunca, se malogra algo de íntimo que debe llegar acaso y que no llega nunca.

La flor, a cada pétalo caído, como si lo llorara, se doblega bajo el fatal rigor que no ha debido llegar jamás, pero que siempre llega.

Y en una blanda lentitud, dichosa con la honda calma que la tarde vierte, pasa el deshojamiento de la rosa por las manos tranquilas de la muerte.