Violonchelo
Divina calma del mar donde la luna dilata largo reguero de plata que induce a peregrinar.
En la pureza infinita en que se ha abismado el cielo, un ilusorio pañuelo tus adioses solicita.
y ante la excelsa quietud, cuando en mis brazos te estrecho es tu alma, sobre mi pecho, melancólico laúd.