Cuando cansado desde el lecho, me levanto a mirarte, Juvencio, y otra vez el cansancio reencuentro de nuevo pienso en Cieno que los ojos de semen
sin cansarse cegaba; y cuando una vez solo miro vacía la cama como siempre lo estuvo recuedo el látigo aun, con la última fuerza.
De Dioscuro