Diario de un seductor

Diario de un seductor

No es tu sexo lo que en tu sexo busco sino ensuciar tu alma: desflorar con todo el barro de la vida lo que aún no ha vivido.

“El que no ve” 1980

El circo

Dos atletas saltan de un lado a otro de mi alma lanzando gritos y bromeando acerca de la vida: y no sé sus nombres. Y en mi alma vacía escucho siempre cómo se balancean los trapecios. Dos atletas saltan de un lado a otro de mi alma contentos de que esté tan vacía. Y oigo oigo en el espacio sonidos una y otra vez el chirriar de los trapecios una y otra vez. Una mujer sin rostro canta de pie sobre mi alma, una mujer sin rostro sobre mi alma en el suelo, mi alma, mi alma: y repito esa palabra no sé si como un niño llamando a su madre a la luz, en confusos sonidos y con llantos, o bien simplemente para hacer ver que no tiene sentido. Mi alma. Mi alma es como tierra dura que pisotean sin verla caballos y carrozas y pies, y seres que no existen y de cuyos ojos mana mi sangre hoy, ayer, mañana. Seres sin cabeza cantarán sobre mi tumba una canción incomprensible. Y se repartirán los huesos de mi alma. Mi alma. Mi hermano muerto fuma un cigarrillo junto a mí.

“Poesía” 1970 - 1985

El enmascarado

Oh, dónde estás Hombre Enmascarado en qué galaxia tu nombre ha encallado lucha, lucha contra el mal porque la felicidad del hombre es la guerra Hombre Enmascarado qué amenaza se cierne sobre tus espaldas mientras los hombres ríen de ti oh, pobre Enmascarado de ti se ríen los hombres qué culpa tiene el pigmeo, el elefante y el tigre de que Occidente sea cruel y sobre la cruz disparen en la selva.

“Poesía” 1970 - 1985

El lamento del vampiro

Vosotros, todos vosotros, toda esa carne que en la calle se apila, sois para mí alimento, todos esos ojos cubiertos de legañas, como de quien no acaba jamás de despertar, como mirando sin ver o bien sólo por sed de la absurda sanción de otra mirada, todos vosotros sois para mí alimento, y el espanto profundo de tener como espejo único esos ojos de vidrio, esa niebla en que se cruzan los muertos, ese es el precio que pago por mis alimentos.

“Last night together” 1980

El loco al que llaman rey

Bufón soy y mimo al hombre en esta escalera cerrada con peces muertos en sus peldaños y una sirena ahogada en mi mano que enseño mudo a los viandantes pidiendo como el poeta limosna mano de la asfixia que acaricia tu mano en el umbral que me une al hombre que pasa a la distancia de un corcel y cándido sella el pacto sin saber que naufraga en la página virgen en el vértice de la línea, en la nada cuel de la rosa demacrada donde no estoy yo ni está el hombre.

“Poemas del manicomio de Mondragón”

El noi del sucre

Tengo un idiota dentro de mí, que llora, que llora y que no sabe, y mira sólo la luz, la luz que no sabe. Tengo al niño, al niño bobo, como parado en Dios, en un dios que no sabe sino amar y llorar, llorar por las noches por los niños, por los niños de falo dulce, y suave de tocar, como la noche. Tengo a un idiota de pie sobre una plaza mirando y dejándose mirar, dejándose violar por el alud de las miradas de otros, y llorando, llorando frágilmente por la luz. Tengo a un niño solo entre muchos, as a beaten dog beneath the hail, bajo la lluvia, bajo el terror de la lluvia que llora, y llora, hoy por todos, mientras el sol se oculta para dejar matar, y viene a la noche de todos el niño asesino a llorar de no se sabe por qué, de no saber hacerlo de no saber sino tan sólo ahora por qué y cómo matar, bajo la lluvia entera, con el rostro perdido y el cabello demente hambrientos, llenos de sed, de ganas de aire, de soplar globos como antes era, fue la vida un día antes de que allí en la alcoba de los padres perdiéramos la luz.

“Last night together” 1980

El último espejo

Inspirado en una pesadilla que tuvo por nombre «Marava Domínguez Torán»

Todo aquel que atraviesa el corredor del Miedo llega fatalmente al Último Espejo donde una mujer abrazada a tu esqueleto nos muestra cara a cara el infierno de los ojos sellados de los ojos cerrados para siempre como en una máscara de muerta representando en el más allá el teatro último: así miré yo a los ojos que borraron mi alma así he mirado yo un día que no existe en el Último Espejo

“Teoría” 1973