Ora et labora

Ora et labora

Señor, largo tiempo llevo tus restos en el cuello y aún en mi boca sola, y me arrodillo ante las tardes y en rezo me evaporo, como si fuera mi casa la ceniza. Es como si no existo, como si el rezo pidiera a los dioses la limosna de mi nombre ante la tarde entera. Nunca supe lo que el cielo era: quizá la tarde, tal vez amar más que ninguno a mi madre, la ceniza. ¡Oh espía! De mi aparta tu ojo, hice un voto haz secreta mi muerte.