Sueño de una noche de verano

Sueño de una noche de verano

Los hombres del Viet son tan hermosos cuando mueren. El agua del río, lamiendo sus piernas, hacía más sexual su ruina. Luego vinieron las Grandes Lluvias, buscando la vagina hambrienta de la selva, y todo lo borraron.

Quedó sólo en los labios la sed e la batalla, para nada, como baba que cae de la boca sin cerebro. Hoy que en el lecho sin árboles ni hojas con tu lengua deshojas el árbol de mi sexo y cae toda la noche el semen como lluvia y cae toda la noche el semen como lluvia, dime besando suavemente el túnel de mi ano cueva de la anaconda que aún me marca los ritmos de la vida, qué era, qué es qué es un cadáver. “El último hombre”