Un asesino en las calles

Un asesino en las calles

No mataré ya más, porque los hombres sólo son números y letras de mi agenda e intervalos sin habla, descarga de los ojos de vez en vez, cuando el sepulcro se abre perdonando otra vez el pecado de la vida.

No mataré ya más las borrosas figuras que esclavas de lo absurdo avanzan por la calle agarradas al tiempo como a oscura certeza sin salida o respuesta, como para la risa tan sólo de los dioses, o la lágrima seca de un sentido que no hay, y de unos ojos muertos que el desierto atraviesan sin demandar ya nada sin pedir ya más muertos ni más cruces al cielo que aquello, oh Dios lo sabe, aquella sangre era para jugar tan sólo.

“El que no ve”