Soneto

Soneto

Señor, el viejo tronco se desgaja, el recio amor nacido poco a poco, se rompe. El corazón, el pobre loco, está llorando a solas en voz baja,

del viejo tronco haciendo pobre caja mortal. Señor, la encina en huesos toco deshecha entre mis manos, y Te invoco en la santa vejez que resquebraja

su noble fuerza. Cada rama, en nudo, era hermandad de savia y todas juntas daban sombra feliz, orillas buenas.

Señor, el hacha llama al tronco mudo, golpe a golpe, y se llena de preguntas el corazón del hombre donde suenas.