Carbón ardiente

Carbón ardiente

Borrarme de la tierra es pretensión inútil. Ni la fiebre que arrasa por las noches ni los gritos que exprime de mi cuerpo ni todo su veneno devorándome el vientre, iracundo dolor que acecha.

Me niego a ser un gusano más del césped o un trozo de carbón ardiente, repleto cráneo de aserrín.

No soy polvo que vuelve al polvo ni inútil obituario en los periódicos.

Soy más fuerte que las células nefastas que se reproducen a diario.

Soy agua que arrasa los caminos, turbulencia de duna en el desierto.

Conmigo no podrá la muerte.

De “Vino Rojo” 2003 Ed. Unión y UNEAC, La Habana