Duermo en la ondulación de tu cuerpo. Besándote despierto y besándote duermo. Sueño con el mar desnudo de tu piel. Desnuda duermo para tenerte en mí desnudo.
Te visto con el calor de mis labios y mi tibia boca te desviste. Mis ojos brillan como el viento que sostiene a los pájaros que hoy por ti se desgajan.
Con frescura de campo mis labios muerdes, a la orilla de un río sofocas mis calores. Tu fuego cultiva gardenias en mis muslos y salvaje te ofrezco mis senos para en ellos colmes tus delirios.
En tu espada de hierro vivo y como mariposa de tu hechizo palpitante al fuego vuelo.
Calor de mi cuerpo develan tus manos, siento los dedos de tu estruendosa lengua mi vientre saturado de rocío.
Y entonces te beso. Te beso y te digo amor con el entrecortado respirar de mi pecho.
De “Vino Rojo” 2003 Ed. Unión y UNEAC, La Habana