Mudar de piel

Mudar de piel

Lo difícil es mudar de piel la primera vez. Después… Oteas como un diafragma fotográfico el cuerpo, su intemperie luego las clandestinas caricias las voces en murmullo, los besos tras la puerta que te obligan a buscar una isla blanca en marejadas de olvido.

Al mudar de piel vuelves a sentir, te izas como vela. En tus sábanas blancas el mundo es tuyo otra vez.

Lo más difícil es arrancar raíces, dejar trozos del rompecabezas. No colgar el bolso de cuero cuando ves la cama vacía…

Sabes que emigras a una nueva piel.

De “La spirale du feu” 1999 Ed. L’Harmattan, París