Tú levanta la piedra por si acaso, por más que sea gris, opaca, plana, y se aferre a un pedazo limitado de tierra. Por si acaso, levántala. Los días remotos en que el mundo se te ofrecía igual que una naranja te enseñaron que a veces hay detrás un paisaje imprevisto. Ciudades diminutas en relieve, laberintos de calles, casas de extraños seres de tinieblas, de la lombriz, del grillo, de la araña… Si hay suerte, en blanco y negro, la película vertiginosa de algún hormiguero, siempre la misma y siempre diferente. Puntos de fuga 1996-2000