No yo, tonta, no yo sino nosotras, nosotras: olas azules y celestes como una crítica al cielo: ¿por qué atesoras tu voz si ser algo es lo que sigue a no ser nada? ¿por qué alzas los ojos?, ¿para oír algo así como un eco de la voz de dios? Sois todos iguales: solitarios, de pie sobre nosotras, planificando vuestras vidas absurdas; vais donde se os manda, como todas las cosas, donde el viento os plante, unos y otros mirando siempre hacia abajo, viendo alguna imagen del agua y escuchando qué: olas, y sobre las olas, pájaros cantando.
De “Iris salvaje” Versión de Eduardo Chirinos