De "El hacha y la rosa" 1993

De “El hacha y la rosa” 1993

1. Bienvenida

Bienvenida al palacio de la duda, a la casa del miedo. Cómo echaban de menos tus pisadas las baldosas del barrio.

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2. El desayuno

Me gustas cuando dices tonterías, cuando metes la pata, cuando mientes, cuando te vas de compras con tu madre y llego tarde al cine por tu culpa. Me gustas más cuando es mi cumpleaños y me cubres de besos y de tartas, o cuando eres feliz y se te nota, o cuando eres genial con una frase que lo resume todo, o cuando ríes (tu risa es una ducha en el infierno), o cuando me perdonas un olvido. Pero aún me gustas más, tanto que casi no puedo resistir lo que me gustas, cuando, llena de vida, te despiertas y lo primero que haces es decirme: «Tengo un hambre feroz esta mañana. Voy a empezar contigo el desayuno». * * *

3. El espejismo

Alguien me dijo que se había ido fuera de la ciudad. Y volví a verla cuando no estaba ya. Volví a entregarme al dolor de sentir su lejanía y a la añoranza de sus movimientos. Volvió a decirme en sueños que me amaba y a protagonizar mis pesadillas. Volví a verla denuda entre mis brazos. Volví a verme desnudo entre los suyos.

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4. El olvido

La olvidé. Por completo. Para siempre (o eso creía entonces). Me cruzaba con ella por la calle y no era ella quien se paraba ante un escaparate de ropa deportiva, no era ella quien compraba el periódico en un quiosco y se perdía entre la muchedumbre. Como si hubiera muerto. No era ella. Su nombre era el de todas las mujeres. * * *

5. La flor blanca

Entraban en silencio el invitado, la mujer de su amigo y la flor blanca. Estaban en silencio. Y el espacio de su amor era blanco y silencioso, como la flor que lo representaba. Y aquel silencio era deseo y culpa, traición amarga, dulce desafío, y había en él angustia y esperanza, y era la plenitud, y el desengaño.

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6. La llamada

La noche había sido muy larga y muy oscura. Quería oír tu voz. Que tus dulces palabras me trajeran un poco de calma. Que el cariño que sentías por mí viajara por teléfono hacia mi corazón maltrecho y derrotado. Quería oír tu voz y oí la de tu amante.

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7. Un amor imposible

Te he encontrado en la calle y, luego, hemos cenado juntos. Te lo he dicho otra vez: mi vida quiere ser lo que llamaba Bowra “the pursuit of honour through risk”. Y tu sonrisa se transforma en una mueca obscena, y sigues sin saber qué es el pudor. Antes de medianoche estabas muerta ya, amor mío. “El hacha y la rosa” 1993