para Alicia
Tú y yo, amor, a caballo, por las suaves laderas de un crepúsculo dorado que vira a negro, tú y yo, luces tibias frente a la oscuridad que va anegando esta parte del mundo, rienda suelta, sendos halcones en los puños, campo a través, contra el tiempo de la muerte, a favor de la vida y del verano, contra cerrojos, contra cicatrices, contra el silencio, contra el desamparo, contra esos templos donde se refugian, ávidos de mentiras, los malvados, tú y yo solos en busca de emociones, medievales y eternos, a caballo, rumbo a ninguna parte, mientras brota la orquídea de la noche a cada tranco y queda atrás, hundiéndose en el polvo, la borrosa silueta del ocaso, tú y yo por los países de la bruma, picando espuelas, dos enamorados que unen sus corazones en la fronda donde alumbran, gloriosos, los relámpagos, y cabalgan oscuros por lo oscuro, como un rey y una reina destronados.
Madrid, 22 mayo 2008.