No, no me gusta. En realidad detesto la crápula de las saunas: Cópulas en la tristeza del anonimato. .. ¿Pero las líneas de los poemas mejores, sus ritmos, su ceniza, su carmín, no conducen a la belleza del amor? Me siento aquí -un viejo es invisible para la juventud- y observo los cuerpos bajo el agua. Glúteos, suaves ascensiones del vello: El torso reluciente. y todos juntos, como si fuese posible un orgasmo de espadas. ¿Lo entiende? La limpieza de la juventud que mancha. Alguna vez, siguiendo sus piernas, su mirada, o su sexo, voy a la oscura y húmeda cabina. Extraigo de la funda de las gafas una barra de labios, y pintado, asumo su eminencia. ¿Qué pensará de ese viejo sucio? ¿Qué pensará algún día de los versos de la vida, planos, difíciles a la felicidad, llenos de líquen? Benevolencia. El agua, al caer, arrastra los sentidos…