Inténtalo, sensitivo

Inténtalo, sensitivo

Si me lo hubieran descrito, hubiese dicho no, no se puede vivir ahí. La oscuridad que hay dentro quiere destruirte. Y el desprecio, la desgana, la fatalidad buscan la muerte. Claro que tampoco quieres morir, o no exactamente morir, cesar acaso. Porque es muy difícil vivir ahí. Los pensamientos te tambalean. Se despeñan. Gesticulan. Golpean contra ti. Buscan herirte fingiendo otras destrucciones. Tu pensamiento se vuelve violento, paria, obtuso, y quiere, quiere morir, o no exactamente, cesar. No se puede vivir ahí. Un yermo. Ajeno al aire. Poca la luz. Ajeno al movimiento. Sin gozo, sin voz casi, con luces agrias. Si te lo describo con imágenes de delirio y pesantez: No, no se puede vivir ahí. El dolor es un país inhabitable, que está habitado. Y cuantos recorren ese país -por un mismo camino- viajan solos… No se puede vivir. Voy caminando.