Labios bellos, ámbar suave

Labios bellos, ámbar suave

Con sólo verte una vez te otorgué un nombre, para ti levanté una bella historia humana. Una casa entre árboles y amor a media noche, un deseo y un libro, las rosas del placer y la desidia. Imaginé tu cuerpo tan dulce en el estío, bañado entre las viñas, un beso fugitivo y aquel -“Espera, no te vayas aún, aún es temprano”. Te llegué a ver totalmente a mi lado. El aire oreaba tu cabello, y fue sólo pasar, apenas un minuto y ya dejarte. Todo un amor, jazmín de un solo instante.

Mas es grato saber que nos tuvo un deseo, y que no hubo futuro ni presente ni pasado.

“El viaje a Bizancio” 1972 - 1974