Escondido en los muros este jardín me brinda sus ramas y sus aguas de secreta delicia. Qué silencio. ¿Es así el mundo?… Cruz al cielo desfilando paisajes, risueño hacia lo lejos. Tierra indolente. En vano resplandece el destino. Junto a las aguas quietas sueño y pienso que vivo. Mas el tiempo ya tasa el poder de esta hora; madura su medida, escapa entre sus rosas. Y el aire fresco vuelve con la noche cercana, su tersura olvidando las ramas y las aguas.