Un hombre gris avanza por la calle de niebla; No lo sospecha nadie. Es un cuerpo vacío; Vacío como pampa, como mar, como viento, Desiertos tan amargos bajo un cielo implacable.
Es el tiempo pasado, y sus alas ahora Entre la sombra encuentran una pálida fuerza; Es el remordimiento, que de noche, dudando; En secreto aproxima su sombra descuidada.
No estrechéis esa mano. La yedra altivamente Ascenderá cubriendo los troncos del invierno. Invisible en la calma el hombre gris camina. ¿No sentís a los muertos? Mas la tierra está sorda.