Cosas, Celalba mía, he visto extrañas...

Cosas, Celalba mía, he visto extrañas…

Cosas, Celalba mía, he visto extrañas: cascarse nubes, desbocarse vientos, altas torres besar sus fundamentos, y vomitar la tierra sus entrañas;

duras puentes romper, cual tiernas cañas, arroyos prodigiosos, ríos violentos, mal vadeados de los pensamientos, y enfrenados peor de las montañas;

los días de Noé, gentes subidas en los más altos pinos levantados, en las robustas hayas más crecidas.

Pastores, perros, chozas y ganados sobre las aguas vi, sin forma y vidas, y nada temí más que mis cuidados.