De la brevedad engañosa de la vida

De la brevedad engañosa de la vida

Menos solicitó veloz saeta destinada señal, que mordió aguda; agonal carro por la arena muda no coronó con más silencio meta,

que presurosa corre, que secreta a su fin nuestra edad. A quien lo duda, fiera que sea de razón desnuda, cada sol repetido es un cometa.

¿Confiésalo Cartago y tu lo ignoras? Peligro corres, Licio, si porfías en seguir sombras y abrazar engaños.

Mal te perdonarán a ti las horas; las horas, que limando están los días, los días, que royendo están los años.