Menos solicitó veloz saeta destinada señal, que mordió aguda; agonal carro por la arena muda no coronó con más silencio meta,
que presurosa corre, que secreta a su fin nuestra edad. A quien lo duda, fiera que sea de razón desnuda, cada sol repetido es un cometa.
¿Confiésalo Cartago y tu lo ignoras? Peligro corres, Licio, si porfías en seguir sombras y abrazar engaños.
Mal te perdonarán a ti las horas; las horas, que limando están los días, los días, que royendo están los años.