Los alemanes iban vestidos de gris, tú ibas vestida de azul

Los alemanes iban vestidos de gris, tú ibas vestida de azul

Vivo mirando tus fotografías, las del último agosto, cuando estabas en una proa ajena y no pensabas más que en tu soledad de ramas frías.

Presiento en tu figura otro paisaje, otros amores rojos y paganos, y siento que te rozan otras manos como un puñal de fiebre, y un coraje

de celo y desazón me ahoga y vuelven a morderme por dentro las entrañas. Engáñame y no digas que me engañas,

di que me amas igual que se revuelven las playas en sus olas. ¡Miénteme! Di que no hay otro él. ¡Engáñame!