Siento cómo te vas, cómo se apaga tu voz mientras me preguntas que qué he comido, que si he hecho la cama, que y los niños, cómo están.
Te pido con mi mano que calles, que me mires y calles mientras me dices todo con los ojos.
De vuelta a casa me siento como un banco mojado que no quiere la gente y susurro tu nombre despacito
¡Cuídate, te lo ruego!…
Ya sin ti yo soy nada.