Cansado de palabras

Cansado de palabras

A Camilo José Celá

Cansado de palabras (y también de silencios). Cansado de evidencias (y también de misterios). Tu horizonte está lejos, y en él cada simiente viva, cada minuto sensible de distancias.

¡Qué bien estás, Señor, alrededor de cada pueblo! Tú, ¡qué bien! , ¡Y qué bien yo, si una tarde nos une con rojas arenarias y botones azules, y una yunta, y un perro que ladra, y algún pájaro! ¡Qué bien se está, Señor, con distancias de campo pujanza y colores activos levemente ondulando! ¡Qué bien se está, Señor, y qué poco hace falta! (Las casas, tan pegadas a la tierra, y la entrega, tan alta.)

Cansado de ser otro (tal vez de ser yo mismo), me entregaré a las cosas que no ambiciona nadie para ignorar con ellas, libre de otros dominios. Sólo tuya, Señor, la realidad del mundo (y la palabra viva que se acerca y reduce su exceso de conciencia para ser algo tuyo).

Cansado de lecciones (y de imaginaciones), quiero andar por la vía del tren, por el paisaje que se opone a los sitios pintorescos, se aleja del pueblo sin más bienes que su cielo y su fuerza. Allí he crecido en años de secreto abandono que fueron las raíces de un ramaje sonoro. Y allí Tú te abandonas a tu mejor pobreza. De “El descampado” 1957