Cálida voz despierta en tu dulzura, tierno temblor en tu quietud florece, y una experiencia virgen que se ofrece con el asombro de su nieve pura.
Donde tu cuerpo anuncia sombra oscura la claridad más viva resplandece, y su milagro recogido acrece toda la fe que mi dolor apura.
Porque siempre detrás de tu mirada reina la sombra, y misteriosa impera tu altiva convicción de ser amada.
¿Cómo soñar tu gracia verdadera si estás en mi ilusión acompañada por una oscuridad que no quisiera?
De “Cantos de primavera” 1936