Canción de brujería

Canción de brujería

Señor compañero, Señor de la noche, haz que vuelva su rostro quien no quiso mirarme.

Que sus ojos me busquen sostenidos y azules por detrás de la barra.

Que pregunte mi nombre y se acerque despacio a pedirme tabaco.

Si prefiere quedarse, haz que todos se vayan y este bar se despueble para dejarnos solos con la canción más lenta.

Si decide marcharse, que la luna disponga su luz en nuestro beso y que las calles sepan también dejarnos solos.

Señor compañero, Señor de la noche, haz que no cante el gallo sobre los edificios, que se retrase el día

y que duren tus sombras el tiempo necesario.

El tiempo que ella tarde en decidirse.

De “Habitaciones separadas”