Secreto

Secreto

Nos pusimos de acuerdo.

Yo esperaba sin prisa por la esquina, me hacía el despistado, hablaba con el niño y los borrachos, encendía un cigarro o compraba el periódico.

Aparenté no verte llegar casi sin prisa, arreglarte un momento en el descapotable, abrir la puerta, subir hasta el segundo.

Yo despisté al portero de las barbas rojizas, y allí, sin los silencios del joven que se enfrenta, sin tu arbolado anillo de goleta que surca el matrimonio, a pesar de tus pieles y mi piel, nos pusimos de acuerdo.