En mi angustia callada y escondida...

En mi angustia callada y escondida…

En mi angustia, callada y escondida, sé tú como enfermera bondadosa, cuya mano ideal viene y se posa, llena de suave bálsamo, en la herida.

Ríe en mi tedio –sepulcral guarida– como un rayo de sol en una fosa; perfuma, como un pétalo de rosa, el fango y la impureza de mi vida.

Del corazón en el silencio, canta; entre las sombras de mi ser, fulgura; mi conturbado espíritu levanta;

enciende la razón en mi locura, Tengo hambre y sed de bien, dame una santa limosna de piedad y de ternura…