Nuestras vidas son los ríos...

Nuestras vidas son los ríos…

A Eduardo Sánchez de Fuentes

Yo tenía una sola ilusión: era un manso pensamiento: el del río que ve próximo el mar y quisiera un instante convertirse en remanso y dormir a la sombra de algún viejo palmar.

Y decía mi alma: turbia voy y me canso de correr las llanuras y los diques saltar; ya pasó la tormenta; necesito descanso, ser azul como antes y, en voz baja, cantar.

Y tenía una sola ilusión, tan serena, que curaba mis males y alegraba mi pena con el claro reflejo de una lumbre de hogar.

Y la vida me dijo: ¡Alma, ve turbia y sola, sin un lirio en la margen ni una estrella en la ola, a correr las llanuras ya perderte en el mar.