Durante 10 años Estuve solo Ahora una enredadera De lirios Dormita junto a Sigmund
(Historia del médico judío”, M:70)
Sigmund Freud O aquel muchacho Que dejó En Viena Lirios en los trenes. Y luego, en Londres, Su corazón, También Una hermosa flor.
Siempre admiré/ A cuatro judíos/ Sigmund, Einstein/ Marx y el/ Pastor innombrable/ Que llevan/ Algunos en el cuello… (M: 429)