Las flores cuyos nombres olvidamos, esta conversación que mantenemos y el silencio por el que discurrimos son la ilusión del tiempo que sumamos, la anamnesia de a qué pertenecemos y el ser que, si presente, inadvertimos. Somos el eco en curso hacia la ausencia de imágenes con alma, la conciencia de una vida que apenas intuimos.
De “Travesías del Ausente” 2006 Editorial Lumen 2006