Confidencial

Confidencial

Ahora que ya se está muriendo poco quedan tan pocas cosas por hacer que no le importan lentitud demoras no le importan. Ya no le importan, por acabar de hacer como por no, tan pocas cosas. Y es que además se está -dicen- muriendo poco a poco porque leyó de Byron una cita que presidía los poemas póstumos de Jaime Gil de Biedma. Desde luego se muere poco a poco y no le importa saber tan pocas cosas tener tan pocas cosas por hacer y haber hecho tan pocas. Sólo una vena de tinta detenida sobre el sudario vegetal alivia el paraíso amenazado de agenda y pasaporte, documentos de la apariencia imprescindible o circulante.

Quien nada sabe procede paulatino y aun pertinaz ingenuo en la tarea de ir más allá de obstáculos o plácemes. Se va apocando poco a poco -dicen- junto a la valla protectora de los niños, de los años.

Más allá del caudal del estertor o la cadencia brusca de los versos convendría algún alto en el camino y la confianza abrupta al fin de una iracundia sosegada en el silencio que inquiriera, si de verdad se está muriendo poco a poco, de qué fulmínea extraña enfermedad se están muriendo sin cesar ustedes.

De “El ausente” 1979 “Travesías del ausente” Editorial Lumen 2006