Tu piel es un rocío tembloroso noche arriba una vegetación desnuda que acaricio las justas cadenciosas dilaciones una efusión solar este momento sucesivo presente venturoso que orilla lóbulos, mejillas, éxtasis precisos descubierto discurro hacia tu cuerpo y azules son tus voces que no sueño de nuevo amanecida reapareces sin fronteras y transparentemente ya el deseo afirma el reino en el eclipse del gozo o su cenit lo que sabemos de estrellas fijas calmas soleadas de un aroma de azogues deslumbrante por las ramas y en los miembros labios perdidos retornados rostros fervor y una vez más recién nos conocemos y éste es tu cuerpo y ésta la noche inmensa que se inicia para mi mano presurosa y lenta. Me descubres y en la delicia mirada beso enlace son palabra. Es esta corporal acometida sin enigmas en el gesto en las voces en los ojos toda tu gloria azul presencia poseída por el misterio que en ti recapitula el nacimiento del mundo de los nombres.
De “El ausente” 1979 “Travesías del ausente” Editorial Lumen 2006