uenta cómo sucedió lo de enamorarse Sucedió que aquel año se decía que los tiempos cambiaban. Cierto era; aquel año empezó la primavera cuando apenas enero se moría.
Aquel año la tarde convertía en campos de pasión la Tierra entera que, por cazar, el alma fue campera y la caza le hirió que perseguía.
Sucedió que era invierno, que el destino preparaba un asombro campesino de manos blancas y sandalia breve.
Y me encontré en Castilla deslumbrado con todo el corazón enamorado como una antorcha en medio de la nieve.