n este soneto intenta describirse una rodilla
Donde la pierna asciende a maravilla y apunta hacia el misterio y la cautela; donde acaba el vestido y se desvela el sueño del encaje por la orilla.
Visible rosa donde el viento humilla su giratorio afán de falda y tela. Flor de la pierna, nudo, centinela del campo de la seda; la rodilla.
Desde aquí, alta columna adivinada, es clandestino el roce y la mirada se ciega entre su nieve y la clausura.
Y en duda de ser ala o de ser viento asciende femenino el movimiento, tierra en los pies y cielo en la cintura.