a bodega
Bajé, contigo, amor, a la bodega y me acerqué al tonel que allí dormía por ver si era verdad que en él crecía la flor del vino, diminuta y ciega..
Y para poder ver lo que trasiega el vino al corazón, pensé que unía, para jugar, tu boca con la mía, porque el amor no sabe a lo que juega.
Uniendo así en tus labios vino y mieles le dimos a la flor de los toneles como vaso tu labio femenino.
Y todo fue tan dulce y abundante que nunca la bodega vio otro amante ebrio de tanto amor y tanto vino.