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ecuerda el poeta los primeros tiempos de su amor Déjame que del tiempo de otro día miré prados de amor, recuerde aroma, y en el agua pasada la paloma moje otra vez el alma en que bebía.

Que si ha ganado el tiempo la porfía y ya la nieve por la sien asoma fuego otra vez cada ceniza toma y un campo de pasión hay todavía.

Déjame que confunda en tu cintura lunas perdidas, que la luna nueva no contó el tiempo ni perdió blancura.

Alma y cabellos el pasado nieva pero la llama es fiel y a la ventura hoy, como ayer, tu corazón me lleva.

Seguirá siendo el sol, cuando amanece…

Seguirá siendo el sol, cuando amanece, hermosamente bello y cada día la vida será buena todavía cuando en cada rosal Mayo florece,

Seguirá el mar sereno cuando ofrece a su virginidad la poesía de la luna que al cielo desafía cuando sobre las olas aparece.

Todo seguirá igual que cuando ella con su callada vocación de estrella inauguraba todo lo que existe.

Y todo estará igual; el sol, la rosa, las estrellas, el mar, la luna hermosa; sólo yo, para siempre, estaré triste…