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oneto de amor Te sigo, amor; herido en tus colmenas tengo mi corazón sin esperanza. Sé que eres fuego y siento cómo avanza tu posesión de llamas por mis venas.

Sé que eres hierro, amor, y me encadenas sellando de agonías tu alianza. Sé que eres sed y siento cómo avanza mi corazón y de avidez lo llenas.

Herido estoy, amor; certeramente sigo tu luz o sigo tu amargura sin comprender mi corazón siquiera.

Sólo sé que te sigo ciegamente y es posesión de cielos mi ventura y claridad de gloria mi ceguera.

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Soneto de amor en Gredos

Amarte en Gredos, en la roca, es darte razón de eternidad. La tierra ama como mi corazón y, roca o llama, en fuego acabaré de eternizarte.

La soledad y tú me dáis la parte que el alma necesita. El tiempo llama con más dureza y, cada vez, reclama lo que doy por salvarme y por salvarte.

Amarte aquí, en la inmóvil serranía donde el mundo se acaba y todavía no pisó el hombre, es redimir la tierra.

Es coronar el tiempo de futuro y hacer de luz y fuego el trozo oscuro de soledad que somos yo y la Sierra.

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oneto de amor en la Puerta del Sol, donde comienzan todos los caminos Como mi corazón es este cero de todos los caminos y del tuyo. Cuanto de mí comienza en ti concluyo.

De solo a Sol basta una letra, pero también para morir basta un murmullo de soledad. A tus caminos huyo.

Pero si nada vale a tu distancia mi continuo nacer a esta fragancia de ir entre rosas a buscarte y verte,

desengaña a mi amor recién nacido y déjame en la nada confundido de una quietud más dura que la muerte.

Soneto para el final

Tal vez, cuando después de haber vivido llegue un amanecer a despertarme les diga a los que puedan escucharme: ¡Qué sueño tan extraño el que he tenido!.

Porque, efectivamente, si no ha sido mas que un sueño la vida, al acordarme de todo lo que vino a enamorarme tendré que darlo todo por perdido.

Tanto peregrinar, tantos sucesos, tanto cambiar las penas por los besos, tanto opinar y tanto desengaño,

cuando, de pronto, acabe con la muerte, con el que al otro lado me despierte comentaré: ¡Que sueño tan extraño!