Eres el comienzo, la luz y la esperanza. Antes de ti era la nada y no habían nacido las palomas. Qué angustioso vacío el vivir sin saberte, aunque mis ojos adivinaran tu mirada lánguida y fueran construyendo mis manos tu presencia, inventando mis sueños piel, risa y esencia de tus besos.
Sin ti andaba yo al garete, en un mar de borrasca, cuán alejado de todo puerto conocido. Y el mar también era la nada. Tendrías que llegar a darle un día el verdor de tus ojos, la sal de tus pupilas, un hontanar de lágrimas, y la suave madrépora que crece entre tus labios.
Sin ti mi voz no tenía forma y su eco faltaba, era el lloro de un niño que se pierde. Tú le entregaste acento y le fijaste rumbo. Y entonces pude cantarte toda, con la voz que me diste.
Antes de ti, la nada, la pegajosa angustia, la voz muda. Mas hoy comienza a respirar mi mundo, nutrido con tu luz, fincado en la esperanza.