No llenes el foso de cocodrilos, no lo hagas, bésame, yo luego no podré tirarme de cabeza y todo terminará como siempre sin haber empezado. Llévate mi vida, deja en paz mi pelo, lleva todo lo que tengo, nunca encontrarás el nudo oculto de mi cabeza, no me des la lata más, no me dejes un regalo ni quieras beberte mi copa, llévate mi vida y no me mires más.
Sólo bucea, clava el arpón en tu presa, afina y discierne porque ya no eres joven. De “De mí haré una estatua ecuestre” 1997